Lápiz y acrílico sobre papel canson

Fragmentos de la vida cotidiana en las primeras etapas del individuo evocan impresiones de integridad, amor, familiaridad y protección que se materializan a medida que el hombre adquiere experiencia y vida. Sin embargo, también se adquieren emociones que evocan eventos abrumadores como el miedo, el desequilibrio y perturbaciones internas que construyen una doble realidad, un universo paralelo al que constantemente solemos vivir en el mundo real.

Las transformaciones, los fragmentos, el trazo y la deformación son lenguajes que empleo en el dibujo para aludir al desequilibrio y las perturbaciones del individuo; es lo inestable de la vida y el miedo a la materialización visual y plástica de memorias negativas de la realidad.

Acrílico sobre madera

Trascender en la memoria son fragmentos plásticos de memorias visuales donde conviven individuos dentro de una realidad aislada a toda semejanza al mundo actual, es un abandono hacia los afectos legítimamente correctos en donde se construye un universo a partir de emociones negativas que deambulan entre el tabú del cuerpo fragmentado de un infante hasta el placer que genera su transgresión.

Esta condición se apropia para hacer una reflexión acerca de la construcción ética del hombre y de qué manera afecta los valores estéticos en su apreciación, es decir, desvirtúa una conducta moralmente aceptada por la sociedad para que genere un sentimiento morboso y voyerista frente a lo que observa, buscando una relación entre el recordar y acentuar impresiones de sus primeras memorias de la infancia.

Curabitur nec aliquet

Lo feo y lo amorfo en el cuerpo del infante representando escenarios familiares-maternos, aluden al recuerdo borroso de aquellos espacios que habitamos con anterioridad, violentando la memoria y exaltando la conducta morbosa del tocar y estrujar al sujeto en brazos como símbolo de una realidad paralela a la que se conserva en la memoria. Se trasgrede la perfección de la protección del que cuida para situar a un individuo ingenuo de su pasado, siendo éste un cúmulo de recuerdos negativos e inconclusos en donde la figura del infante se materializa, imperfecta y anómala para exaltar la belleza del hombre, siendo, en fin último, la vida: sublime, trasgredida y con cicatrices.

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